domingo, 4 de mayo de 2025

La naturaleza del dios bíblico


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

¿Cómo podemos conocer a Dios? Esta es una típica pregunta que hacen los curas en la iglesia. Pero también nosotros deberíamos formularla. ¿Es posible conocer a Dios? ¿Será la ciencia el camino que conduce a descubrir su naturaleza? Esto es lo que trataremos de abordar en las siguientes líneas.

Hace relativamente poco tiempo empezó a instalarse cierta duda razonable acerca de la existencia del dios bíblico. Es difícil señalar una fecha -o incluso un período histórico definido- cuando empezó a surgir esta duda acerca el dios de los hebreos. Es el mismo dios que -a través del cristianismo- se esparció por todo Occidente desde que el Imperio Romano adoptó la fe cristiana en las postrimerías de su decadencia, a inicios del siglo IV. Subrayo que es el dios de los hebreos no solo porque lo es, sino para recordar que en los tiempos antiguos cada pueblo tenía sus propios dioses. De modo que este dios bíblico era solo uno más entre muchos otros, por lo que no deja de ser anecdótico que ese dios en particular se haya difundido por casi todo el planeta, debido a la labor fanática de los cristianos, pero también por la ventaja de contar con un gran texto narrativo como la Biblia, que ha ejercido un poderoso encanto en muchas mentes durante siglos.

Habría que mencionar además el poder, la administración y los dominios que el imperio romano le legó a la iglesia católica. El hecho es que, mediante una suma de circunstancias, la creencia en el dios de los hebreos fue extendiéndose junto a la fe en Cristo como hijo de ese dios. Mucho después, entre los siglos XIII y XIV, el poder de la iglesia romana empezó a ser cuestionado junto con sus dogmas y proceder. Debilitado el poder y la influencia de Roma, hubo intentos de buscar el conocimiento de Dios por otros medios ajenos a la iglesia, lo que llegó a interpretarse como herejía, aunque no se puso en cuestión la existencia de Dios. Ese fue el paso inicial para el conocimiento científico que empezó a cultivarse dentro de los monasterios y en universidades a cargo de monjes y teólogos.

Así se inició una etapa novedosa que consistió en la búsqueda del saber a través del método científico: observar, investigar, experimentar y reflexionar. Por primera vez el conocimiento empezó a surgir desde la realidad y no desde las narrativas bíblicas o de las revelaciones divinas de los santos y papas. Se podía conocer el mundo y el cosmos de primera mano, entenderlo sin recurrir a mitos, solo a partir de la mera observación minuciosa. El camino fue largo y escabroso, además de peligroso, pero se transitó lentamente con uno que otro mártir del saber quemado por la iglesia. 

Al principio eran los mismos teólogos o monjes (el oficio predominante de la época, fuera del ejército) quienes hacían descubrimientos inesperados gracias a su constancia en la observación y registro, así como a su habilidad para la experimentación o para las matemáticas. No obstante, los primeros conocimientos científicos no supusieron ningún cambio de paradigma en el pensamiento humano, pues se asumieron dentro del marco conceptual religioso o -para decirlo mejor- dentro de la cosmovisión religiosa imperante en la cultura. De este modo, las leyes científicas descubiertas terminaron vistas como las “leyes de Dios” o la forma en que Dios había hecho el mundo.

El primero en remecer el andamiaje de la religión como concepción del mundo fue Galileo, quien se atrevió a afirmar que la Tierra no era el centro del universo, que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol y no al revés, y que no todos los astros giran alrededor del Sol. Con esto Galileo se ganó muchos enemigos, dentro y fuera de la Iglesia. Ya conocemos la historia de Galileo: al final se retractó de sus ideas para salvar su vida. ¿Quién se lo puede reprochar? Pero su importancia radica no solo en el hecho de que estuvo en lo cierto, sino que podía demostrar sus afirmaciones y retar a cualquiera a que lo comprobase por sí mismo. Esto sí que fue verdaderamente revolucionario. Por primera vez el conocimiento no procedía de la mera reflexión, la deducción especulativa ni la revelación divina. Ahora el conocimiento era comprobable, se sustentaba en la realidad y en los hechos observables y medibles. Había nacido la ciencia como una nueva forma de conocer la realidad.

Un siglo después Isaac Newton, teólogo fanático de la Biblia, con prodigiosa capacidad matemática, pudo establecer las leyes de la gravitación universal. Pero esto tampoco logró cambiar la cosmovisión religiosa. Tuvimos que esperar hasta mediados del siglo XIX, para que Charles Darwin le diera un duro golpe a la arrogancia de la humanidad que -por enseñanzas bíblicas- se creía una criatura especial, hecha a imagen y semejanza de Dios. Darwin reveló que los humanos y los chimpancés descendíamos de antepasados comunes y que habíamos evolucionado en el tiempo. Afortunadamente ya no eran épocas en que la iglesia católica podía quemar herejes y hasta había perdido influencia en Inglaterra. Sin embargo, Darwin fue objeto de mofa y burla por parte de la feligresía cristiana durante todo el siguiente siglo. Todavía hoy la teoría de la evolución sigue siendo rechazada por buena parte de los cristianos. Aunque tarde, la iglesia católica admitió la veracidad de la teoría de la evolución, no sin insistir en que esa fue la manera de proceder de Dios. Es decir, aun se planteaba la posibilidad de conciliar la ciencia con la fe. Todavía hoy se insiste en esta postura conciliadora. Pese a que la ciencia se abría paso descubriendo los orígenes del cosmos, el mundo y la vida, nadie descartaba a Dios.

Está claro pues que la ciencia se incorporó en la cosmovisión religiosa del mundo. A tal punto que la idea de un universo perfecto, con los astros girando en un carrusel cósmico en total armonía, seguía siendo predominante incluso en la ciencia hasta mediados del siglo pasado. Einstein tampoco pudo escapar a esa influencia penetrante de la cosmovisión religiosa sobre el “orden perfecto del universo”, y rechazó la posibilidad del azar con una famosa frase: “Dios no juega a los dados con el universo”. Incluso en nuestros días sigue siendo muy común ver personas instruida rechazando la posibilidad del azar. El pensamiento humano se ha impregnado tan profundamente de la idea religiosa de “ni una sola hoja de un árbol se mueve si no es por la voluntad de Dios” que no se concibe que algo pueda surgir por mero azar, es decir, como resultado de un proceso (o secuencia de procesos) en el que antecedentes y consecuentes no están vinculados por una ley que los haga inevitables. Esto significa que, si retrocedemos en el tiempo y echamos todo a andar nuevamente, el resultado será, sin ninguna duda, completamente diferente. Dicho de otro modo: no hay razón necesaria para que la realidad sea como lo es en la actualidad. Pero al eliminar el azar como factor, la ciencia era tan solo una colección de leyes y de sucesos que no hacían más que revelar la voluntad de Dios y su proceder. ¿Podíamos llegar a conocer a Dios por ese camino? La iglesia sentencia rotundamente que no, que mediante la ciencia solo llegaríamos a conocer mejor la obra de Dios. 

Es muy difícil escapar del campo gravitatorio de la religión. Todo en nuestra cultura gira en torno a la idea de un dios creador todopoderoso y a su voluntad, por más que esta idea resulte ridícula e infantil en estos tiempos. ¿Cómo entonces podemos escapar a esta condición teocéntrica? ¿Cuál es la ruta de escape? De hecho, no es la ciencia, como pudieran creer algunos. Ya vimos cómo la ciencia ha sido incorporada por entero a la cosmovisión religiosa y hasta se ha supeditado a la cultura. Dejemos de lado a los enemigos religiosos de la ciencia y a los que promueven la “ciencia apologética” que pretende confirmar la existencia de Dios mediante el método científico. No hacen falta. Son solo charlatanes de la fe. La ciencia por sí sola ya tiene el gran inconveniente de ser poco accesible para las grandes mayorías y permanecer maniatada en la cosmovisión religiosa de la cultura cristiana. Peor aún: en estos días incluso la novedosa cultura woke la pone en entredicho para sobreponer su ideología. En estas condiciones, la ciencia no es suficiente para descartar la existencia del dios bíblico.

La Física -la reina de las ciencias- no es la que nos llevará a liberarnos del dios bíblico por mucho que avance en la comprensión del universo y de la realidad exterior al ser humano. Hoy tenemos una tecnología de observación del cosmos que Galileo jamás hubiera podido imaginar. Hay toda clase de telescopios sobre la superficie de la Tierra y en el espacio exterior escrutando los últimos confines del universo, pero nada de eso hace retroceder la idea persistente de un dios creador. Una muestra de ello es el bosón de Higgs, una partícula que podría ser la generadora primordial de la materia, pero que fue bautizada por los medios como “la partícula de Dios”. Estamos pues inmersos en creencias de fe. ¿Cuál es entonces el camino de escapatoria y liberación? 

La Física se ocupa del mundo real, del mundo en el que existe el ser humano, pero ese no es el mundo de los seres humanos. Es por eso que la Física nunca hallará a ningún dios y tampoco puede refutar la existencia de Dios desde sus métodos y escenarios de estudio, ya que Dios pertenece al mundo de los seres humanos, es decir, al mundo creado por la cultura. Dios está en nuestras mentes. Y ese no es el campo de la Física. Los seres humanos somos la única especie capaz de generar su propio mundo en un ecosistema especial que llamamos cultura, es decir, una red cognitiva colectiva conectada mediante diferentes sistemas de señales que le permite a los humanos vivir en su propia realidad. Es allí donde existen los dioses, los héroes, los ángeles, la patria, el Derecho, la moral, el arte, la dignidad, la literatura y todo lo que conocemos como parte de nuestro mundo, incluyendo a las religiones con toda su mitología, teología, cultos y dogmas. Es un mundo al que la Física no tiene acceso y del que no puede ocuparse porque se desarrolla en nuestras mentes. Ocurre gracias a una herramienta fabulosa que se llama conciencia, una especie de escenario virtual en donde el cerebro construye nuestra realidad a partir básicamente de información lingüística existente en nuestra cultura. De hecho, podemos concebir la cultura como un gran escenario de realidad virtual que solo pervive en las mentes y que les permite a los humanos desenvolverse como humanos. El mundo en el que viven los humanos es la cultura, y lo es antes que el mundo físico real. Los objetos del mundo real se transfiguran en el mundo humano adoptando características otorgadas por la cultura. De este modo un par de maderos cruzados puede ser una cruz, una piedra resulta ser sagrada, un color simboliza peligro, una paloma representa la paz, etc. Es un mundo subjetivo, aun cuando referencie a la realidad física.

Pongamos un ejemplo que todos pueden entender: imaginemos que los seres humanos vivimos con un casco de realidad virtual puesto en la cabeza y que nos movemos dentro de esa realidad virtual, la cual vemos a través del visor del casco. Eso es muy parecido a lo que nos ocurre: tenemos una realidad virtual construida en nuestra mente con todos los recursos tomados de nuestra cultura, que en esencia es información verbal. En esa realidad virtual existimos como humanos. Podríamos incluso afirmar que cada uno construye su propia realidad virtual, y que si estos coinciden es porque pertenecemos al mismo ecosistema cultural. De lo contrario ocurre el choque de culturas. 

Entonces surge una pregunta capital: ¿a qué mundo pertenece el dios de los humanos? ¿Pertenece al mundo físico real estudiado por la Física o al mundo virtual generado por nuestra mente? ¿Es ese dios bíblico una realidad del mundo físico o es un mero personaje literario creado mediante la fantasía, y preservado a través de tradiciones orales y escritas a lo largo de siglos? ¿En qué escenario suelen darse las experiencias místicas? ¿Cómo aprenden los creyentes sobre su dios? Evidentemente, ese dios del que hablamos pertenece únicamente al mundo humano y a una cultura en particular, solo pervive en las mentes de quienes creen en él y en la literatura de cierta cultura llamada judeo-cristiana, pues no existe en otros pueblos de cultura diferente. A ese dios bíblico se le entiende y se le conoce solo a partir de los textos que hablan de él y de las prédicas que lo mencionan.

Es un error y un contrasentido trasladar a ese personaje mítico al mundo real y pretender además que sea un ente ajeno a las leyes de la Física. Asimismo, es un error muy común confundir el escenario cultural con el mundo real. Naturalmente, para las personas resulta difícil establecer esa diferencia ya que asumen todo lo que hay en su mente como parte del mundo real. No son conscientes de que su realidad es solo una construcción virtual en su mente. Escuchan una voz o una música y asumen que son elementos existentes en el mundo real. ¿Pero acaso la música o las voces existen fuera de nuestras mentes? Claro que no. En el mundo real solo hay vibraciones de partículas de aire. Las voces y la música solo están en nuestra mente, como muchas otras cosas. El lenguaje, el idioma, los colores y todo lo que hay en nuestra realidad virtual existen solo en las mentes de las personas, incluyendo -por supuesto- las creencias religiosas con sus seres divinos. Algunos son elementos propios de la mente y otros son componentes culturales. Pero todo es parte de nuestra realidad virtual. 

Diferenciar los escenarios en que interactúan los humanos como seres cognitivos y culturales que se desenvuelven en un mundo físico, permite reconocer a qué estamento pertenece el dios bíblico y, por tanto, establecer su verdadera naturaleza. Incluso su origen como dios de los hebreos y -por extensión- de los cristianos. Se trata pues de una creación cultural, y sus orígenes pueden rastrearse gracias a la mitología, la antropología cultural, la historia y la psicología. Comprendemos, sin embargo, que hay una serie de preguntas fundamentales que acosan a los seres humanos por su propia naturaleza de seres cognitivos. Por ejemplo, necesitan entender su circunstancia, establecer un marco de referencia, contar con una cosmovisión básica que oriente su discurrir cognitivo, es decir, su pensamiento. Y lo necesitan pronto. En la primera infancia. De lo contrario sobrevendría un caos mental. Esperar que la ciencia les otorgue todo eso sería iluso. Es a partir de las primeras instrucciones, sus cuentos, mitos, leyendas, narrativas y creencias simples que pueden ubicar rápidamente sus marcos de referencia culturales. El mito es una especie de primer sistema operativo rudimentario que le permite a la mente instalar el resto de sus aplicaciones cognitivas específicas para desenvolverse en un mundo cultural estructurado por ideas y creencias. En tal sentido, la Biblia y el dios bíblico han resultado ser elementos muy eficientes para enlazar a las personas en una red cognitiva cultural, a partir de lo cual buena parte de la humanidad pudo entonces desarrollar una civilización compleja.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Sobre ateos y creyentes


Una de las reacciones más comunes de los creyentes es afirmar que el ateísmo es otra creencia y que el ateo también tiene fe. Esto es producto del desconocimiento, por lo que acá trataremos de explicar la diferencia entre un creyente y un ateo, y establecer por qué un ateo no requiere de fe ni el ateísmo es una creencia. 

Son el desconocimiento y la ignorancia los que llevan a abrazar toda clase de ideas curiosas y creencias fantasiosas, no solo de tipo religioso. La religión es solo una de las muchas creencias que conviven incluso en las mismas personas. Toda creencia surge a partir de un estado inicial de ignorancia, como un intento simple de explicar cosas que no se entienden. Esto ha sido así desde el origen de la humanidad como seres conscientes. Es por eso, y no por otra razón, que siempre hemos convivido con creencias de todo tipo. Hay creencias religiosas basadas en deidades, pero también existen muchas otras formas de creencias místicas basadas en diversos entes como espíritus (buenos y malos), fuerzas ignotas como “la energía”, (sea de la madre Tierra, del Cosmos o de lo que se les ocurra), la conjunción de los planetas, el karma, la influencia de la naturaleza (montes, bosques, aire, agua, etc.). La única ventaja de algunas religiones dominantes es que han sabido organizarse mejor, contar mejores historias y dejarlas por escrito, pero sobre todo aliarse con el poder. Esa es toda la diferencia. Sin embargo, esto no impide que la gran mayoría de personas tenga un verdadero sancochado de creencias en la cabeza, y sigan llevándose por la superstición, el ocultismo, la chamanería y otras formas primitivas de pensamiento. Si bien es cierto que la cara más visible de las creencias populares es la religión, eso no debe llevarnos a ignorar que la gran mayoría convive aun con una amalgama de creencias muy amplias y diversas. Por algo son todavía muy populares los brujos, chamanes y curanderos, así como la venta de toda clase de supercherías.

Un ateo es alguien que simplemente está liberado de creencias y que no necesita creer. Esto último es importante destacar, pues hay además ciertas condiciones psicológicas que llevan a las personas a abrazar todo tipo de creencias, además de la ignorancia, por supuesto. De hecho existe el tipo de “personalidad mística”, muy bien descrito por la psicología. Pero sigamos con el ateo. Decíamos que el ateo no tiene esta necesidad de creer. No necesita tener un dios ni divinidad alguna para sentirse feliz con la vida y cómodo con la existencia. No es que el ateo tenga otra creencia sino que no tiene ninguna. Para el ateo bastan las explicaciones racionales de la ciencia o incluso ninguna. Muchos ateos son gente muy práctica que viven con puras comprobaciones fácticas y no les interesan cosas misteriosas como “la trascendencia de la vida”. Otros, es cierto, prefieren las explicaciones de la ciencia, si es que las conocen. Por supuesto, los ignorantes volverán a chillar que “la ciencia es otra clase de creencia”, pero siguen en un error. Las matemáticas, por ejemplo, no son creencias. Si usted cuenta cinco dedos en cada una de sus dos manos puede estar seguro de que tiene diez dedos. La física es el estudio de la realidad y sus enunciados son comprobables, por lo que no hace falta creer a ciegas, como en el caso de las creencias irracionales. Basados en los datos de la ciencia física los científicos pueden programar un viaje por el Sistema Solar hacia un planeta específico, algo que no es posible hacer con una creencia, pues las creencias no son parte de la realidad. Para decirlo de modo más simple: una creencia es una idea que surge nada más que de la imaginación y vive en la fantasía, mientras que el conocimiento científico surge desde la realidad y además se somete a comprobación experimental. Es una enorme diferencia. No se pueden comparar las creencias con la ciencia, siendo cosas diametralmente opuestas en todo sentido.

Por último, la fe es una especie de obsesión que lleva a creer ciegamente en algo que no se puede ver ni se puede comprobar, y que por lo tanto permanece solamente a nivel de la charlatanería reiterativa de predicadores que hablan de la “voluntad de Dios”. Todo lo que exige de fe lo necesita porque no es parte de la realidad sino de la mitología, de la imaginación, de la fantasía y del discurso. Se llama fe a una especie de perversión mental pública consistente en otorgarle características reales a cosas que solo existen en la imaginación colectiva, en la literatura y el discurso. Pero cuando ocurre esto mismo a nivel de las fantasías personales, entonces hablamos de psicosis. No podemos hablar de fe cuando nos referimos a la realidad, pues para hablar de la realidad no se requiere nada más que los sentidos. Los sentidos nos mantienen conectados con la realidad, mientras que las creencias solo nos conectan con nuestras fantasías o con el imaginario colectivo.

Cada vez que la ciencia encuentra respuestas que destruyen creencias, los creyentes huyen más lejos para refugiarse en los rincones en donde la ciencia aun está conjeturando, aunque tengan ya teorías muy fuertes, como en el origen del universo y de la vida. Muchos creyentes siguen predicando su charlatanería en escenarios que ya están plenamente explicados por la ciencia, pero que los creyentes siguen ignorando o prefieren combatir porque ataca los principios de su fe, como es el caso de la evolución de las especies. Incluso han llegado a prostituir la ciencia para socavar sus cimientos y vender su sebo de culebra en empaques “científicos”. Así se ha llegado al absurdo concepto de “ciencia cristiana” con su teoría del “diseño inteligente”. Toda pretendida “ciencia cristiana” no es más que una pseudo ciencia, pues siempre llega a un punto en el que necesita apelar a la intervención divina para explicar el “misterio” con el que ha chocado. Nada nuevo, en realidad.

El ateo no es pues otro creyente. Es solo alguien que no necesita creer y que prefiere la realidad antes que la fantasía. La ventaja de un ateo es que lleva una vida más simple, no necesita de charlatanería ni de mitos para vivir en paz, no necesita creer en la vida eterna para controlar su angustia existencial. El ateo se conforma con lo que hay. No necesita llenar la casa de espíritus para sentirse acompañado, no necesita creer en absurdos como la “vida después de la muerte” para disminuir la pena de sus pérdidas o su temor a la muerte. No requiere pedir ayuda a seres imaginarios mediante rituales ridículos con oraciones y velas. No requiere de bendiciones, amuletos o talismanes para sentir confianza en su suerte. El ateo, es, en suma, una de las personas más cuerdas y mentalmente más sanas. 

Si me preguntan qué te puede llevar al ateísmo la respuesta más simple e inmediata es el conocimiento. Pero no cualquier conocimiento. Si eres un especialista en cualquier área específica de la ciencia, como la medicina o la química, eso no te llevará al ateísmo porque esos conocimientos no tienen conexión alguna con tus creencias. No todas las especialidades de la ciencia colisionan necesariamente con las creencias religiosas, por lo que no es raro encontrar cierta clase de científicos creyentes, aunque la mayoría de ellos probablemente hayan descartado ya muchas de sus supersticiones. La mística religiosa se mantiene por encima de los conocimientos científicos específicos, a menos que colisionen con enseñanzas religiosas. Cuando los seres humanos vivían pegados al suelo, tenían diversas ideas místicas respecto del cielo. Para los creyentes de la antigüedad, el cielo era el escenario místico por excelencia. Todavía hoy se habla mucho del “cielo” como un lugar especial donde reside Dios, pero hoy, gracias a los aviones y naves espaciales, sabemos que no existe ningún cielo. En todo caso, el cielo no es ningún lugar especial. ¿Entonces dónde es que reside Dios? Esta comprobación fáctica del cielo no ha eliminado todas las creencias místicas alrededor del cielo. Podemos decir que todos mantenemos en paralelo el conocimiento “científico” del cielo y las creencias místicas del cielo. Esto mismo puede ocurrir con muchos científicos que llevan en paralelo sus conocimientos junto con sus creencias, al igual que los médicos que actúan sobre el conocimiento de los principios biológicos que gobiernan el organismo y, sin embargo, siguen invocando ayuda divina. Es una suerte de superstición que se mantiene viva.

Probablemente no haya mejor cura para las creencias que el conocimiento de las mismas creencias, es decir, su historia. ¿Por qué la gente no cree en Supermán? Porque todos saben que se trata de una historieta creada por un autor. Lo mismo pasa con Papa Noel, la gente inicialmente cree en Papá Noel, si le cuentan el cuento, pero deja de creer en él apenas conoce el origen de su historia. La única cura para las creencias es conocer su origen. Lamentablemente esto es algo que nunca se enseña. A la gente se les enseña a leer la Biblia pero ignoran por completo los orígenes y vericuetos que han pasado los libros de la Biblia a lo largo de 5 mil años, y en particular, la forma en que se inventaron los nuevos evangelios cristianos. Si la gente conociera la verdadera historia de cómo el emperador Constantino inventó el nuevo cristianismo romano, estoy seguro que el cristianismo empezaría a desaparecer. 

Para terminar, podría decir que un ateo es probablemente alguien que por formación autodidacta ha llegado a conocer algo que usualmente nunca enseñan: el origen de las creencias dominantes en su comunidad, las que usualmente surgieron hace varios milenios y han estado sufriendo modificaciones y adaptaciones, pero que aun conserva similitudes con otras creencias y mitos del mundo antiguo. Para decirlo en forma resumida, un creyente es alguien que tan solo conoce el cuento y se lo ha creído; un ateo, en cambio, es alguien que conoce el cuento, pero también conoce el origen del cuento. 

domingo, 23 de octubre de 2016

Las causas de fe en la política


Nadie puede negar que la Iglesia Católica es el principal partido político del Perú. Tiene la militancia más grande, un cuerpo bien organizado y financiado, con nexos internacionales que no le llegan ni a los talones a cualquier otro partido u ONG. La ideología del cristianismo es tan maleable que se ajusta a cualquier cosa. Es como el peronismo argentino, pues abarca segmentos políticos que van desde la izquierda marxista (Teología de la Liberación) hasta la derecha más rancia y conservadora. Sin embargo, lo que prima en el Perú es una iglesia ultra conservadora con enormes poderes, cuyos tentáculos múltiples abarcan todo lo imaginable en el espectro social, económico, educativo y político. En este artículo nos ocuparemos de uno de sus caballitos de batalla internacional más importantes, que es la causa contra el aborto. 

Sincerando las cosas, hay que reconocer que la cuestión del aborto es en este momento básicamente una causa de fe, y en consecuencia va más allá de cualquier debate pretendidamente "científico" o jurídico puro. Toda argumentación que apele a la ciencia y a la ley no pasa de ser una burda farsa en busca de manipular los conceptos. Tanto el aborto como el matrimonio gay son causas en que la Iglesia Católica y demás congregaciones cristianas se han comprometido por entero. De manera que no estamos ante un debate racional ni meramente académico. Además, resulta inútil confrontarse con los dogmas de fe. Ni siquiera hay oportunidad de debatir porque todo argumento es respondido por los fanáticos de la fe con falacias de todo tipo y dogmas absolutistas, como la intangibilidad de la vida. Por último, los seguidores de Cristo se apoyarán en su número para exigir un referendum.

Deberíamos preguntarnos por qué les preocupa tanto el aborto a estas personas, incluso a hombres, como si les fueran a obligar a practicarse uno. ¡Pero si no es obligatorio! ¿Por qué meterse en la vida ajena? La única explicación es que son ovejas de la Iglesia acatando consignas. La gran mayoría son tan ignorantes que apenas pueden defender sus posturas apelando a mentiras y mitos. Nos atacan llamándonos abortistas, pro aborto, criminales, homicidas, feticidas, etc. Pero lo cierto es que nadie está a favor del aborto, para empezar. Nadie lo promueve. Eso sería ridículo. Todo lo que hacemos es defender la libertad de las mujeres para tomar sus propias decisiones, sin que otros le impongan una decisión arbitraria por consigna de fe, al margen de la realidad particular de cada mujer, cosa que a los fanáticos de la vida les tiene sin cuidado. Ellos tan solo idolatran al "no nacido" por seguir la pauta de la Iglesia acerca de "la vida otorgada por Dios y que solo Dios puede quitar". Pero ya es bastante conocido el afán de ciertas religiones anacrónicas emparentadas desde hace cinco mil años por controlar la sexualidad y maternidad de la mujer. Hoy aun persisten en ese empeño.

Tanto la izquierda marxista como la derecha eclesiástica han llegado a prostituir el Derecho para acomodarlo a sus propios conceptos e intereses. Hoy nos hablan de los derechos sociales, de los animales, de la madre tierra, del concebido, etc. Deberíamos volver al inicio de las cosas para ubicarnos correctamente porque a lo largo del tiempo muchas cosas han sido tergiversadas. Como sabemos, las cosas no solo evolucionan sino que también se pervierten, degradan y eventualmente mueren. Ese es el caso de los derechos en manos de la izquierda marxista y la derecha clerical. Los derechos les corresponden a los ciudadanos. Solo a los ciudadanos y nada más que a los ciudadanos. Los derechos son respetados y garantizados por el Estado ya que se trata de derechos del ciudadano frente al poder del Estado. Toda concepción de derechos fuera de este escenario es burda prostitución de conceptos. No existen pues derechos de los animales ni del concebido. Los derechos solo son aplicables a los ciudadanos y miembros de una comunidad ante el Estado.

Ser liberal significa -entre otras cosas- defender la vida, pero la vida de las personas que conviven en la sociedad, no de un ser intrauterino que no existe plenamente como persona y que, por tanto, carece de cualquier derecho, por más que los lunáticos de la vida quieran otorgarle la categoría de ser pleno y lleno de derechos. Eso es simplemente estupidez y fanatismo. No se apoya en ninguna realidad. El "no nacido", cualquier cosa que sea, sigue siendo parte del cuerpo de la mujer, aunque tenga un ADN propio, eso es irrelevante y no basta para calificarlo como "ser humano". Una cosa es "vida humana" y otra "ser humano". La vida está determinada por la biología, pero el ser es una cuestión filosófica. De todos modos es una discusión irrelevante y ociosa. Al final todo depende enteramente de la voluntad de la mujer porque el "no nacido" forma parte del cuerpo de la mujer, les guste o no, y, si naciera, su vida tendrá que depender de la mujer, por lo tanto, es la mujer y nadie más la que tiene pleno derecho a decidir sobre lo que acontece en su cuerpo y con su vida. Resulta francamente alucinante que cierta gente pretenda imponerle su voluntad a todas las mujeres.

Los derechos le pertenecen a las personas, no a los animales ni al medio ambiente ni al "no nacido". Ese truco jurídico de atribuirle derechos al concebido carece de sentido. Los derechos se ejercen siempre con obligaciones. No hay derechos por si solos -en abstracto- sin un sentido de existencia en una realidad social con la cual hay compromisos, y frente al poder del Estado que los garantiza en contrapartida. Los derechos son una construcción social entre ciudadanos y gobernantes. No crecen en los árboles ni salen de los genes. El derecho a la vida le corresponde a las personas en sociedad y quiere decir que el Estado no puede asesinarlos. No podemos hablar de "derechos" de algo que aun no existe en el mundo real y que está apenas en una etapa formativa dentro del cuerpo de una mujer. Equiparar los derechos del "no nacido" con los de la mujer o incluso ponerlos por encima de la mujer, es un absurdo jurídico monstruoso. No se pueden equiparar los derechos de una mujer que existe plenamente en el mundo, con los de un proyecto en formación dentro de su anatomía. Eso es ridículo. En todo caso, entre dos derechos habría que decidir por el más lógico y directo. O sea, habría que dejar que cada mujer tome su propia decisión respecto a lo que le atañe directamente. Y hay que protegerla en ello. Nadie tiene el derecho de entrometerse en su decisión para imponerle otra distinta por simple consigna de fe, desde el Estado. Por el contrario, esto sería un contrasentido jurídico, pues el Estado estaría atropellando los derechos de la mujer por defender entelequias místicas. Pero esto es lo que pasa cuando el Estado ha sido capturado por la Iglesia y el derecho obedece más a doctrinas de fe que a los intereses de los ciudadanos. 

También es un argumento fuerte el hecho de que nada va a detener los abortos, como de hecho no se ha logrado nada con su penalización, salvo poner en mayor riesgo la vida de las mujeres. Por tanto, no tiene ningún sentido seguir penalizándolo. Y ese argumentito ridículo de que "entonces se debería legalizar los homicidios porque no se pueden evitar" es bien cojo. Lo que se sanciona es lo que representa un peligro para la sociedad, que no es el caso del aborto. Se encierra a quienes son un peligro social, no es el caso de las mujeres. El peligro para la sociedad es que nazcan niños no deseados y que luego serán abandonados o crecerán en la orfandad. Mayor peligro representa penalizar el aborto obligando a las mujeres a arriesgar sus vidas en prácticas clandestinas. Eso es cerrar los ojos a la realidad para defender mitos de fe. Me parece bien que quieran defender sus mitos de fe sobre la vida pero no engañen a la gente con falacias y mucho menos vengan a llamarnos "abortistas" a quienes no seguimos su yihad antiaborto en busca de seguir sojuzgando a la mujer. 

Lo que la Iglesia debería hacer es predicar su doctrina en sus claustros y no entrometerse en la vida política ni tratar de capturar el Estado para pervertir el derecho. Si la gente está de acuerdo con los dictados de su Iglesia pues no hay nada que temer. No hace falta amenazar a todas las mujeres ni hacer cruzadas ni montar mitos ni hacer marchas. Los sacerdotes solo tienen que predicarle sus dictados a su grey y asunto resuelto. Que dejen de meterse en la política.

domingo, 29 de mayo de 2016

Educación pública con adoctrinamiento religioso


Por: Dante Bobadilla Ramírez

El Ministerio de Educación acaba de dar a conocer el nuevo Programa Curricular para la Educación Primaria, el cual se despliega en ocho áreas, incluyendo una de “Educación Religiosa”, que según el plan se ocupa de “promover y facilitar el desarrollo de competencias de los estudiantes en el catolicismo”. Luego añade que esas competencias son “construir su identidad como persona humana, amada por Dios, digna, libre y trascendente, comprendiendo la doctrina de su propia religión, abierto al diálogo con las que le son cercanas; y asumir la experiencia del encuentro personal y comunitario con Dios en su proyecto de vida”. Es decir, el Estado peruano asume las creencias de una fe particular y las imparte dentro de su currícula escolar a los niños de primaria entremezcladas con la enseñanza regular. Ni más ni menos. Creí que estas cosas ocurrían solo en países islámicos, pero no. Estamos casi al mismo nivel en lo que adoctrinamiento religioso infantil se refiere.

Esto, desde luego, resulta inaudito y condenable, desde un punto de vista racional. ¿Por qué el Estado se pone al servicio de la Iglesia Católica para difundir su doctrina en la escuela pública, de manera gratuita, además, disfrazándola como educación? Si bien el curso “Educación Religiosa” no es obligatorio en el papel, bien sabemos que en la práctica termina siéndolo por la presión que ejercen los maestros y directores, para no mencionar la previsible negativa de los padres ante un eventual pedido del niño para excluirse del curso. El escenario sociocultural de este país está ensamblado por la Iglesia, desde la Colonia, de tal manera que todo lleve hacia la religión desde la más temprana edad. Nadie tiene opción de salvarse. Decir que la educación religiosa es un curso “voluntario” cuando ya está dentro del plan curricular no es más que una trampa retórica y un saludo a la bandera. 

Hay dos preguntas centrales frente a esto. La primera ya ha sido planteada: ¿por qué el Estado actúa como parte de una iglesia y se pone a su servicio? La segunda es: ¿por qué mezcla la educación con el adoctrinamiento religioso? ¿No saben acaso nuestros brillantes expertos en educación lo nefasto que es para la mente de un niño inducirlo hacia el adoctrinamiento de una fe, pues termina percibiendo el mundo mitológico como parte de la realidad? Ya existen diversos y suficientes estudios que demuestran los efectos perniciosos del adoctrinamiento religioso en la formación mental de los niños y en su futuro como adultos. A estos niños y luego adultos les costará trabajo diferenciar la fantasía de la realidad, como usualmente ocurre con los creyentes que acaban finalmente sumidos no solo en creencias religiosas sino también en toda clase de cultos ridículos, supercherías místicas y mágicas, cumpliendo rituales absurdos y entregados al fetichismo de chucherías re todo tipo. Una situación que ya es de lamentar en nuestro país, donde se ha llegado al robo de cadáveres para satisfacer la demanda de la brujería.

El sentido y propósito de la educación en la escuela es transmitir conocimientos. Los valores son los que se experimentan como parte del proceso: puntualidad, orden, limpieza, respeto, etc. De ninguna manera puede considerarse el adoctrinamiento religioso católico como parte de la educación del Estado, y menos confundiéndolo con la enseñanza de la moral, que es otra forma en que pretenden camuflarlo. Nada tiene que ver la religión con la moral. Son dos cosas totalmente diferentes. La moral de una religión puede ser vista como aberración conductual desde otra perspectiva. Incluso la Iglesia Católica hoy vive sacudida por escándalos de inmoralidad en todas sus esferas. La moral de toda religión se sustenta en colocar a su dios imaginario por encima de todo, de la sociedad y de uno mismo. ¿Es eso moral? Esto se expresa en el lema de algunas instituciones como "Dios, patria, hogar". Es decir, un mero concepto imaginario y anacrónico acaba estando por encima de todo. Por eso no nos extraña que en otros lugares los fanáticos lleguen al homicidio colectivo y al suicidio en nombre de su dios. Los terroristas musulmanes ejecutan sus execrables crímenes al grito "Alá es grande". A eso lleva esta clase de moral religiosa que sobrepone su dios a todo. Para la moral religiosa se debe vivir para servir a Dios, para glorificarlo y obedecerlo, tal como conciben sus mandatos, lo cual tiene poco o nada que ver con el funcionamiento de una sociedad moderna, que tiene sus propios valores y metas en este mundo real. Esa concepción de la moral religiosa es absolutamente contraproducente para el progreso. 

Adoctrinar en el credo de una determinada religión no es papel que le compete al Estado y mucho menos a la escuela pública, que es pagada con los impuestos de todas las personas, incluyendo fieles de otras creencias así como ateos. ¿Por qué tendrán que perder horas de clase los niños que se excluyen de ese curso? Incluso los niños que serán adoctrinados en el credo católico perderán valiosas horas de clase. ¿Con qué objetivo? ¿Cuál será la utilidad real de formar más católicos en la escuela pública? A la luz de los resultados no parece que la profusión de cristianismo en este país haya servido de mucho. Estamos entre los países más religiosos del planeta, junto a los africanos y los de oriente medio, pero seguimos liderando el ranking en subdesarrollo, corrupción, mediocridad, delincuencia e ignorancia. Nadie me puede decir que en las calles de este país híper religioso repleto de cucufatería abunda la moral. Somos el país que menos donantes de órganos tiene y el que recauda menos en la Teletón. Esto quiere decir que los famosos "valores cristianos" de los que se jacta nuestra sociedad no les sirven ni siquiera para ayudar a los demás. No existe correspondencia en el grado de religiosidad y el nivel ético de la sociedad, con lo que ya es tiempo de descartar esos "valores cristianos" y la utilidad social de la religión.

Lo que los niños necesitan aprender son conocimientos sobre la realidad, no mitos. Para nada necesitan adentrarse en mitologías obsoletas y creencias propias de un mundo que quedó atrás hace cinco mil años, y que se mantiene precisamente gracias a esta maquinaria perniciosa de adoctrinamiento implacable, instituidas por la Iglesia con la complicidad del Estado. Los que deseen abrazar una fe tienen total libertad de hacerlo pero a la edad adecuada y en sus casas o las iglesias. La escuela pública no está para introducir a los niños en una fe. Se debe respetar la integridad mental de los niños y no contaminarlos con creencias y mitos a temprana edad.

En resumen, la escuela pública no puede colocarse al servicio de ninguna religión porque no es su función, no debe mezclar educación con adoctrinamiento -ni religioso ni político, como ocurre en Cuba y Venezuela- y no debe confundir religión con moral. La educación pública primaria no puede convertirse en semillero de una iglesia. Más aun, el Ministerio de Educación debería preocuparse de que la religión no sea impartida en ningún colegio ya que no forma parte de la educación. No debemos permitir que las religiones utilicen las escuelas como maquinarias de adoctrinamiento infantil. En un mundo donde los derechos humanos han cobrado relevancia, debemos colocar el derecho de los niños a vivir una vida libre del adoctrinamiento religioso por encima de ese supuesto y falso “derecho” de los padres a adoctrinar a sus niños. Y basta ya de poner al Estado al servicio de la Iglesia. Hay que proteger la integridad mental de los futuros ciudadanos, o nunca saldremos de la situación en que estamos.

martes, 22 de diciembre de 2015

Las pruebas del fraude guadalupano


Todas las religiones son solamente farsas sostenidas en mitos que la gente cree por ignorancia o por repetición constante de su sociedad, y porque toda su cultura ha sido armada para seguir esos rituales y creencias como si fueran parte de la realidad. La ceguera cultural es absoluta en algunas personas que han terminado creyendo que los mitos de la religión son ciertas. Pero no lo son. Son solo mitos. Todas las religiones están hechas de mitología que se remonta a siglos atrás, incluso a milenios. Lo trágico de nuestro tiempo es que resulta muy difícil abrirles los ojos a la gente. Pero hay que seguir en el empeño por desmitificar la religión y desengañar a la gente pues eso nos hará una sociedad más racional y libre. Como dijo Carl Sagan: desmitificar la farsa de las religiones es un servicio a la civilización.

Una de las mayores farsas montadas por la Iglesia Católica para embrutecer a la gente es el mito de la virgen de Guadalupe. De hecho todo el mito de María y su embarazo mágico es un cuento que millones creen al pie de la letra, lo cual ya de por si constituye todo un reto a la inteligencia y la sensatez. Pero el embuste montado alrededor de la virgen de Guadalupe es muy fácil de probar. Hay multitud de evidencias que prueban la mentira. Acá exponemos algunas de las más conocidas.

En el cerro del Tepeyac mucho antes de la llegada de los españoles los indígenas tenían un templo dedicado a la diosa Tonantzin. A esta diosa le dedicaban la fiesta mayor en el mes de diciembre. Hasta la fecha muchos habitantes de Centroamérica vienen en diciembre no a celebrar a la guadalupana sino a la Tonantzin.

La basílica de Guadalupe se encuentra construida justo encima del templo de la Tonantzin. La imagen de la guadalupana no es de origen mexicano. su origen es español, más precisamente moro.

Cuenta la leyenda que a mediados del siglo XII el vaquero Gil Cordero se encontró una pequeña imagen morena de la Virgen María, en los márgenes del río Guadalupe en la sierra de Villercas, provincia de Cáceres España, de ahí el motivo de su nombre de Guadalupe, por ser hallada en dicho río, en la región de Extremadura. En 1338 el rey Alfonso XI mandó levantar un templo dedicado a la virgen de Guadalupe en España. Los primeros indígenas americanos llevados por Cristóbal Colon a España fueron bautizados en ese templo en 1496.

En el diccionario ESPASA, tomo 13, página 93, al buscar Guadalupe describe lo siguiente: IMAGEN DE LA VIRGEN MARIA HALLADA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIII, SEGÚN CONSTA EN DOCUMENTOS, POR EL VAQUERO GIL CORDERO A ORILLAS DEL RIO GUIADALUPE EN ESPAÑA.

Hernán Cortés, originario de la región de donde se venera a la guadalupana, traía un estandarte de la virgen de Guadalupe. Hernán Cortes mando construir una ermita en el cerro del Tepeyac y colocó allí una copia de la imagen de la virgen de Guadalupe.

¿Por qué en el cerro del Tepeyac? Porque los españoles, en un plan muy inteligente, iniciaron la sustitución de los dioses indígenas por las imágenes católicas, ejemplo:

- IMAGEN INDIGENA = IMAGEN CATOLICA
- TLALOC DIOS DE LAS AGUAS Y DE LA LLUVIA = SAN JUAN BAUTISTA
- XOCHIPILI DIOS DE LAS FLORES = SAN ISIDRO LABRADOR
- TONANZIN MADRE DE LOS DIOSES = MARIA MADRE DE DIOS

Y así miles de indios terminaron creyendo que sus dioses solo habían cambiado de nombre y figura. Miles de indios fueron asesinados por la Santa Inquisición Mexicana por negarse a creer en las imágenes católicas.

Uno de los que mas daño hicieron a personas y edificios fue un obispo, Juan de Zumárraga, quien confiesa en escritos enviados a España , haber destruido mas de 20 mil ídolos y mas de 500 centros ceremoniales mexicanos.

Para el año de 1588 fray Diego de Santa María redactó un documento donde ponía de manifiesto que había hombres corruptos que estaban usando la imagen de la guadalupana apoyados en falsos milagros para obtener ganancias de ello.

Las diosas vírgenes griegas y romanas sirvieron de modelo a la Iglesia Católica de origen romano, para crear sus propias vírgenes "madre de Dios", y hasta conservaron las mismas fechas en las que los romanos las celebraban: 15 de agosto. No es nada inusual ya que la misma fecha de celebración del dios Sol de los romanos (25 de diciembre) se trasladó a celebrar el nacimiento de Cristo convertido en Dios.

La Iglesia Católica sólo cambió los nombres de las diosas y conservó los atributos y características, como por ejemplo ISIS era una diosa de Egipto y era representada de pie sobre la Luna, pisando una serpiente y con 12 estrellas alrededor de su cabeza. En la mitología antigua existen numerosas vírgenes fecundadas por dioses mediante apariciones en formas extrañas, incluyendo aves. Los romanos no hicieron más que adaptar esas historias para montar su propia mitología católica.

Según la doctrina católica, María ascendió al cielo en cuerpo y alma, o sea no murió, y al mismo tiempo enseñaba y veneraba como reliquias 3 tumbas de ella: una en Éfeso, otra en Jerusalén y otra más en Constantinopla.

Como parte de la farsa montada por la iglesia para ganar adeptos, se regó el territorio romano con reliquias a ser veneradas. Así se veneran muestras de leche de la virgen en Génova, Tolón, Avignon, Chartres, Judea, Nápoles, Lisboa.

Según la Iglesia Católica romana se veneran 4 anillos nupciales: uno en Perugia, otro en Francia, otro en Semur y otro en Roma.

Pero volvamos al tema de la Virgen de Guadalupe. En la época de la conquista todos los historiadores eran católicos, narraron hechos importantes pero nunca, ni siquiera una vez, se habló de apariciones a Juan Diego. Ni aun el obispo Zumárraga habló ni escribió nada acerca de Juan Diego, siendo que durante su mandato ocurrieron los hechos que hoy son parte del mito guadalupano.

Según la tradición, el 9 de diciembre de 1531 se le apareció la virgen de Guadalupe a Juan diego , y no es sino hasta 1648 cuando se habla por primera vez de las apariciones a Juan diego, 117 años después, en un libro titulado IMAGEN DE LA VIRGEN MARIA, del autor el sacerdote Miguel Sánchez.

Para 1630 había 2 vírgenes famosas en México y que generaban grandes ganancias a sus parroquias, la de San Juan de los Lagos y la de Los Remedios, ambas en Jalisco.

En la supuesta aparición, Juan diego iba a Tlatelolco a llamar a un sacerdote para que confesara a su tío Juan Bernardino que estaba muy grave. Lo curioso del caso es que en esa época los sacramentos no se le daban a los indígenas pues el Vaticano los consideraba seres sin alma. Fue hasta 1572 cuando se autorizaron los sacramentos a los indígenas.

En Tlatelolco no había ni iglesia ni sacerdote. Fue hasta 1572 cuando hubo la primer parroquia, con su primer sacerdote. En 1883 el arzobispo Laboutida le encargó al historiador católico Joaquín García Izcabalceta de investigar a fondo el asunto de las apariciones de la virgen a Juan Diego.

Después de varios meses de investigación le escribió al arzobispo: "DE TODO CORAZÓN QUISIERA QUE UN PERSONAJE TAN HONORIFICO PARA NUESTRA PATRIA FUERA CIERTO, PERO NO LO ENCUENTRO ASI, Y SI ESTAMOS OBLIGADOS A CREER Y PREGONAR LOS MILAGROS VERDADEROS, TAMBIÉN NOS ESTA PROHIBIDO DIVULGAR Y SOSTENER LOS FALSOS".

El primer ataque contra el mito guadalupano salió de adentro de la Iglesia Católica, y fue hecha por fray Francisco de Bustamante, quien el 8 de septiembre de 1856 dijo: "si se trata de apartar a los indios de la idolatría ¿por qué se les obliga a adorar a la virgen de Guadalupe?". Y cuestionó adónde iban a parar las limosnas que entraban a la ermita.

En 1794, el español e historiador católico Juan Bautista Muñoz presentó ante la Real Academia de la Historia su disertación sobre la falsedad de la aparición de la virgen de Guadalupe en México.

¿Quién era Juan Bautista Muñoz? (1745-1799) historiador y filosofo español. Recibió del rey el encargo de escribir la Historia del Nuevo Mundo. En el tomo 5, dedicado a “MEMORIA SOBRE LAS APARICIONES Y CULTO DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE” el historiador dijo de las apariciones: “tales son los modos como nacen las fabulas, y con otros semejantes se les va dando cuerpo, así vino a componerse la narración entera de las supuestas apariciones de nuestra señora, este es uno de tantos modos como pudo empezar esa narración".

Fray Servando Teresa de Mier fue otro enemigo de las supuestas apariciones. El 12 de diciembre de 1794 pronunció uno de tantos discursos en púlpito contra las apariciones, acto que le trajo como consecuencia el ser encarcelado 10 años en el convento de Caldas en España, y perdió el derecho de cátedra, púlpito y confesionario, aparte le quitaron sus bienes, y su biblioteca fue quemada.

Ya en prisión, Fray Servando escribió mas de 200 páginas en las que comprueba la falsedad de las apariciones, tal y como las presentaba la iglesia. Esas cartas apenas se conocieron en 1875 y en 1981 la UNAM las editó de nuevo.

Según la Iglesia en el siglo XVII se dijo que la imagen estaba sobre un ayate de fibras de maguey y que la pintura era de origen celestial que había sido pintada por los ángeles.

Roma pidió un examen imparcial a la pintura y se hizo bajo la dirección del sabio BARTOLACHE en 1787. BARTOLACHE formó una comisión con 3 profesores y un notario que testificara la seriedad y cuidado con que haría el examen de la imagen y encontró 3 irregularidades:

- La pintura ya tenía varias retocadas

- El material no era un ayate de maguey sino una fina manta de palma

- La imagen se estaba escarapelando y deteriorando por tener hongos y por humedad.

Para 1895 la imagen estaba en tan mal estado que tuvo que ser restaurada a escondidas del público, encargándose de restaurarla el padre Plancarte. Para suplir el cuadro de la virgen se escogió una replica que estaba en el convento de Capuchinas en la ciudad de México. Como prueba se puede ver el periódico EL UNIVERSAL del 3 DE DICIEMBRE DE 1895 con las declaraciones del padre Plancarte.

Pero en esta restauración hubo un garrafal error. Ya restaurada la imagen, al ser colocada le faltaba algo: NO TENIA CORONA. Plancarte fue acusado públicamente de haber borrado la corona a la virgen de Guadalupe. A partir de ahí se le comenzó a enseñar a la gente que la corona desapareció por un milagro de la virgen y la gente lo creyó.

Hasta 1751 todas las réplicas que había de la virgen de Guadalupe tienen corona. En 1884 el padre Gonzalo Carrasco fue interrogado por la prensa y dijo: “EL DEDO DE DIOS LA BORRO, y el padre Gabino Chávez dijo: “A DIOS NO SE LE PIDEN CUENTAS DE SUS ADORABLES DISPOSICIONES".

Todo lo anterior provocó que salieran a la luz la investigación de García Icazbalceta y la protesta de un Obispo Monseñor Eduardo Sánchez Camacho Obispo de Tamaulipas y el Obispo de Veracruz Monseñor Arcadio Pagaza. El Obispo Eduardo Sánchez publicó: “Declaro con toda sinceridad que no es mi capricho el que defiendo, sino la vergüenza que siento al haber pertenecido a un gremio de Obispos que se empeñan en sostener e imponer una cosa falsa a todas luces".

El negocio comenzó a peligrar y el clero acudió con Porfirio Díaz, Presidente de México, el cual mandó llamar al Obispo Sánchez Camacho y le dijo: “ASI QUE USTED NO CREE EN LAS APARICIONES?

El obispo contestó: "NO SEÑOR". Y Porfirio Díaz le preguntó: "¿Y EN LAS DESAPARICIONES?".

Entonces el obispo fue renunciado y obligado a salir del país rumbo a Estados Unidos en 1900, donde escribió un libro en que aporta las pruebas del fraude de las apariciones de la virgen. Libro titulado "ECOS DE LA QUINTA DEL OLVIDO".

Para 1979, dos científicos de la NASA Jody B. Smith y Fhilips Callagan, hicieron una investigación a título personal. El resultado de la investigación arrojo como conclusiones:

a) Muchas partes del cuerpo de la virgen fueron alterados o restaurados desde el siglo XVI.

b) Toda la parte de abajo donde aparece el ángel y los colores de la bandera de México se añadieron en el siglo XVII.

Una prueba de que la imagen de la guadalupana es de origen español y moro es la Luna debajo de sus pies ¿Qué hace la media luna en México?

La media luna es la representación gráfica del Islam de la cultura árabe, dominadora de los españoles por más de 800 años. Las vírgenes españolas que trajo Hernán Cortés venían con la media Luna debajo de sus pies, como muestra de superioridad del catolicismo y los españoles sobre los árabes y el Islam.

En cuanto a Juan Diego, los historiadores Guadalupanos, todos ellos católicos y además curas, presentan 4 lugares de nacimiento: Cuautitlán, San Juanico, Tulpetlac y Tlatelolco. No se conoce la fecha de su nacimiento, ni jamás se ha encontrado su acta de bautizo ni escrito alguno que hable de él.

En la revista Proceso Nº 699 del mes de Marzo de 1982, en la ciudad de Roma, Sandro Corradinni, relator de la Congregación para la Causa de los Santos, le dijo al Monseñor Enrique Salazar Salazar, Director del Centro de Estudios Históricos Guadalupanos, la opinión del Papa y el Vaticano respecto a las apariciones:

“De Juan Diego no hay nada. La virgen de Guadalupe es un mito con el que los franciscanos evangelizaron a México. Juan Diego no existió".

Si Juan Diego hubiera existido hay otra pregunta, según era machehual o sea plebeyo o como gente de pueblo, esta gente usaba una tilma o ayate que muy apenas les daba debajo de las rodillas ¿Cuánto mide el ayate donde está la virgen de Guadalupe? La pura imagen de la Guadalupana mide 1.65 cm y el ayate completo mide 1.80 m y para usar dicho ayate Juan Diego ocupaba medir como mínimo 2.50 m.

La distancia de los recorridos de Juan Diego para ir a misa los sábados a sus 57 años de edad: desde Cuauhtitlán a Tultepec y de ahí a Tenochtitlán. 40 km ida y vuelta. Debajo de la Virgen aparece un ángel con las alas de color verde, blanco y rojo, curioso, ya tenía los colores de la bandera, cuando en realidad fue hasta 1821 que estos colores aparecen como símbolo mexicano en la bandera de las 3 garantías.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Sabios que creen en Dios


"Si los científicos creen en Dios debe ser porque existe"

Muchos creyentes recurren a esta línea de argumentación cuando se les cuestiona sus creencias: "La persona X es muy inteligente (usualmente un científico o filósofo) y él cree en Dios. ¿Cómo puede él estar equivocado? En la psicología es muy conocido el efecto que causan las personas con rango de autoridad. Es una inclinación natural de la gente aceptar los puntos de vista de personas con autoridad. Es un rasgo antropológico seguir a un líder y acatar sus ideas. Incluso desde muy jóvenes estamos condicionados a responder a la autoridad de nuestros padres y somos educados en el acatamiento a la autoridad. Confiamos en que nuestros padres saben más que nosotros y que debemos hacer lo que dicen. Cuando entramos en la escuela, aprendemos a escuchar a nuestros maestros. En general, nuestras funciones en la sociedad están dirigidas en gran parte a seguir a las personas con autoridad. Pero además es un recurso bastante lógico y natural que cuando uno carece de información, tengamos que admitir aquella que se nos ofrece, y más aun cuando proviene de una "fuente confiable". En la sociedad moderna la ciencia y los científicos ocupan un lugar elevado en la escala de la estimación y admiración general. Por lo general confiamos en lo que dice alguien con etiqueta de "científico". De modo que no es raro apelar al argumento de autoridad para justificar nuestras creencias, cuando uno de estos personajes las comparte.

Lo importante en este caso es separar las cosas y no tenerlas mezcladas. Primero hay que saber diferenciar los conocimientos y las creencias. Alguien puede haber acumulado mucho conocimiento acerca de un campo específico, por ejemplo, del organismo humano, y por lo general se trata de una parte muy concreta del cuerpo como el cerebro, alcanzando el calificativo de "científico" o "neurocientífico". Muy bien. ¿Le da a alguien este conocimiento profundo acerca del cerebro la capacidad para conocerlo y entenderlo todo? Obviamente no. Nuestro neurocientífico tal vez no sabe nada de la historia de las religiones y de las diversas creencias surgidas a lo largo de la historia de la humanidad, y de cómo estas se han ido mezclando entre las culturas y los textos, por mencionar solo un campo. A pesar de conocer de cerca el funcionamiento cerebral, incluso es posible que ignore el funcionamiento mental, que es otro campo diferente. En suma, ser un científico por lo general relega a las personas a ser un especialista y conocedor de un campo muy cerrado. 

De otro lado, las ciencias naturales no tienen nada que ver con las ciencias humanas. Es decir, ser un científico por lo general se refiere al escenario de la realidad natural y física, más no a lo humano o cultural, que es un escenario completamente diferente. Estudiar los átomos y los tejidos nada tiene que ver con el conocimiento de las ideas humanas que han estado llenando el mundo cultural. Por eso mismo, un científico, que es un conocedor del mundo natural y físico no tiene por qué conocer ni entender los elementos que son propios del escenario cultural humano, en donde precisamente habita Dios. Hay un abismo de diferencia entre conocer el mundo real hecho de objetos físicos, y conocer el mundo de las ideas humanas donde solo existen conceptos y valores. No hay manera de estudiar del mismo modo las rocas que los conceptos. Por eso constituye un disparate que alguien afirme algo como "la ciencia no ha podido descifrar el amor o la poesía". No puede porque no es su campo. El amor y la poesía pertenecen exclusivamente al mundo cultural, hecho tan solo de ideas humanas transmitidas por el lenguaje. No existen en el mundo real. Y obviamente, las creencias y mitos que alimentan y sustentan las religiones pertenecen a esta categoría. Son solo fantasmas de nuestro mundo cultural humano.

No se le puede pues pedir a un científico naturalista ser un especialista de las ideas y conceptos humanos existentes en las culturas. Al contrario, el propio científico posee estas creencias y vive con ellas, sin que estas interfieran con sus conocimientos del mundo real. En nada afectan las ideas que sobre dioses o duendes tenga un científico sobre el resultado de sus ecuaciones o experimentos físicos. Pertenecen a dimensiones diferentes: unas están solo en su mente y otras están en el mundo físico que lo rodea. Un científico manipula los objetos del mundo físico pero es afectado por sus ideas, al punto que puede llegar a asumir una falsa interpretación del experimento que hace. Por ejemplo, Newton entendió perfectamente la relación de la masa y la fuerza de la gravedad y llegó a la conclusión de que estas leyes físicas eran la voluntad de Dios. 

De modo pues que a Newton hay que hacerle caso en lo que sabe mas no en lo que cree. A los científicos hay que seguirlos en los conocimientos de su especialidad pero no hay por qué acatar sus creencias, puesto que en ese campo son tan humanos como cualquiera. De modo que cuando un creyente saque a relucir a los científicos que creen en Dios como un argumento a favor de sus creencias, solo está cayendo en una trampa vulgar. Por lo demás vale la pena apuntar que en el último siglo han disminuido radicalmente la cantidad de científicos creyentes. 

domingo, 13 de diciembre de 2015

El fraude guadalupano


Uno de los más vergonzosos fraudes perpetrados por nuestros santísimos varones jerarcas de la iglesia católica mexicana es el de la virgen de Guadalupe. El fraude comenzó unos pocos años después de la conquista española aparentemente como una forma de sustituir la adoración de la diosa Tonanzin por el de la madre del hijo de Dios. Uno de los adoratorios de dicha diosa madre se encontraba en el cerro del Tepeyac, adonde acudían los indios desde lejanas regiones. No es casualidad que allí mismo se erigiera la capilla de la virgen de Guadalupe y su imagen, a la que durante décadas se le consideró sólo como una pintura que hacía milagros.

Lo más vergonzoso comienza como cien años después de la supuesta aparición, precisamente con la propagación de la leyenda de la aparición de la virgen al indio Juan Diego y la formación de la imagen en forma milagrosa en su tilma. A esto le siguieron varias manipulaciones a la sencilla pintura original para hacerla más gloriosa. Alteraciones que hoy reconoce la iglesia católica mexicana porque se están cayendo a pedazos.

Muchos son los que participaron en engrandecer el mito. Unos colaboraron de buena fe, con su ignorancia, su ingenuidad o su falta de rigor para exigir pruebas. Otros más participaron con su mutismo a sabiendas del engaño monumental. Otros, movidos por piedad y con el sano afán de engrandecer la fe de un pueblo huérfano, simplemente añadieron detalles a la pintura para perfeccionar la falsificación. Y por último están los que investigaron y con todo conocimiento, en lugar de corregir el error o por lo menos dejarlo como estaba, terminaron de cocinar el fraude, añadiéndole títulos a la virgen y canonizando al inexistente indio Juan Diego. También hay que reconocer a los pocos que se atrevieron a oponerse y a cuestionar el mito, a veces a costa de su reputación y de su puesto.

SIMILITUD EXTRORDINARIA CON LA VIRGEN DE GUADALUPE ESPAÑOLA

- La original virgen de Guadalupe es originaria de Extremadura. Hernán Cortez y muchos de sus soldados eran extremeños. Uno de ellos traía una imagen de dicha virgen con todo y marco, la cual tuvo que abandonar en el campo por estar herido en la famosa huída de la noche triste.

- La virgen de Guadalupe española supuestamente se apareció en la sierra de Guadalupe poco más de doscientos años antes que la mexicana (1322). Curiosamente la leyenda española es extremadamente similar a la mexicana. La virgen se le aparece en el cerro a un humilde pastorcillo y le pide que se le construya allí mismo una iglesia. El pastor lleva la petición a los clérigos, que no le hacen caso. La aparición y la petición se repiten. Un hijo del pastorcillo resucita después de ser dado por muerto. Los clerigos van al lugar de la aparición con el pastor y encuentran oculta una escultura de la virgen, "esculpida sin intervención humana". Levantan el santuario y a la virgen se le conoce también como "morenita de las Villuercas" (pueblo cercano) porque la imagen de madera es morena. El primer documento que relata la leyenda de la aparición de la virgen y la escultura es de 118 años después de la supuesta aparición (en 1440).


FRAY JUAN DE ZUMARRAGA NO CONOCIÓ A JUAN DIEGO

- En sus múltiples relatos, archivos y cartas el primer obispo de mexico - supuestamente el principal testigo presencial de la aparición milagrosa de la imagen de Guadalupe en la tilma de Juan Diego - no menciona a Juan Diego ni el milagro ni a la virgen milagrosa ni siquiera da un indicio de que hubiera oído hablar de ellos.

- Curiosamente hay un sermón de Zumarraga (posterior a la supuesta aparición) que habla de que ya no hay milagros en su época, ni son necesarios para creer en Cristo.


A LA IMAGEN DE GUADALUPE NO SE LE CONSIDERABA DE ORIGEN MILAGROSO

- Hay documentos que prueban que la imagen de Guadalupe y la capilla del Tepeyac existían desde antes de 1556 y los indios la consideraban "milagrosa" a la imagen, en el sentido de que hacía milagros. Pero no se menciona la aparición, ni al indio Juan Diego, ni el plasmado sobrenatural de la imagen.

- El sucesor de Zumarraga, el obispo Fray Alonso de Montufar en un sermón (1556) se suma a los rumores de que la virgen hace milagros para atraer mayor devoción de los indios hacia esta. Lo que le trae severas críticas de los franciscanos, enemigos de la idolatría.

- Fray Antonio de Huete (1556) pide al arzobispo que por lo menos deje de llamarla Nuestra señora de Guadalupe, sino de Tepeaca (Tepeyac), puesto que en España ya había una virgen con ese nombre por el lugar que se llamaba así (Guadalupe).

- Fray Franciso de Bustamante (1556) dice en un sermón que "decirle a los naturales que una imagen pintada ayer por el indio llamado Marcos (Marcos Cipac de Aquino) hacía milagros, era sembrar gran confusión".

- El arzobispo Montufar (1556) manda decir a traves de testigos pagados: "que no se haga reverencia al lienzo, ni pintura, ni palos de las imágenes, sino a las imágenes por lo que representan", curiosa forma de llamar al producto de tan portentoso milagro.

- Fray Bernardino de Sahagún (1570) llama invención satánica para ocultar la idolatría, a la adoración a la virgen de Guadalupe que sólo disfraza la adoración a la diosa Tonanzin, "como también llaman los indios a Nuestra Señora de Guadalupe".


EL CONFLICTO POR LAS LIMOSNAS

- En 1574 le cae a la ermita una inspección del monasterio de Guadalupe de Extremadura por el asunto de las limosnas que debía entregar la casa Guadalupana de México a la casa Matriz en Extremadura. Algo así como los derechos de uso (regalías) de la imagen original.


UN SIGLO DESPUES COMIENZA EL MILAGRO

- Un siglo después algunos documentos comienzan a mencionar el milagro guadalupano. Pocos dan la fecha de 1531 como el año del milagro, varios dan el año de 1555 y el de 1556.

- En 1648 el predicador Miguel Sánchez publica un libro con el relato que da su forma actual a la leyenda guadalupana. Es ahí donde se dan todos los detalles que ahora conocemos.

- El primer sorprendido con el relato de Miguel Sánchez es el vicario de la capilla de Guadalupe, Luis Lasso de la Vega, quien tiene a su cargo la capilla y la imagen de Guadalupe e ignoraba todo sobre el portentoso estampado de la virgen del Tepeyac antes de leer a Sánchez, como el mismo lo escribe.

- El vicario Lasso en un arrebato piadoso decide adaptar el difícil texto a un lenguaje sencillo y lo traduce al Nahuatl. A este relato se le conoce como "Nican mopohua..." y es considerado por muchos como la mayor evidencia del milagro guadalupano.

De acuerdo a la leyenda promovida por la Iglesia Católica la "Virgen de Guadalupe" se le apareció tres veces entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531 a un tal Juan Diego (1474-1548), indio convertido, en el año 1531. 

La "aparición", supuestamente, tomó lugar en una colina cerca de la ciudad de México llamada cerro Tepeyac, lugar que coincidentemente era considerado sagrado y mágico por los pobladores de la región. Los aztecas habían construido en ese mismo lugar un santuario dedicado a la diosa india Tonantzin, mejor conocida como "Nuestra Madre". La morena aparición se dice que le informó a Juan Diego que deseaba que se le construyera un templo en su honor y como prueba imprime su imagen en el poncho de éste. Inmediatamente después, la aparición comenzó a circular como la versión indígena de la "Virgen Maria",con el nombre de "Virgen de Guadalupe", en referencia al termino azteca "Coatlallope" que significa "la que destrozó la cabeza de la serpiente."

Una vez completado el proceso de sometimiento político, el catolicismo comenzó con el desmantelamiento de la cultura azteca y la colonización mental de los pueblos americanos mediante sangrientas campañas y misiones. Los sacerdotes católicos tenían dificultades en domar y someter el espíritu indígena y en México la "Virgen de Guadalupe" fue un instrumento fundamental en este proceso.

Templos y lugares rituales fueron destruidos y muchos símbolos aztecas fueron adaptados al cristianismo para facilitar el adoctrinamiento forzado a la cual los aztecas y otras tribus de la zona estaban siendo sujetas. Desde entonces el poderoso "culto virginal" se ha transformado en un icono de la superstición cristiana a través de México y toda la región latinoamericana debido a las mezclas de las tradiciones y símbolos del cristianismo y el paganismo americano. Por ejemplo la Virgen de Guadalupe es representada parada sobre cuernos de toro, un símbolo de potencia sexual y fertilidad o una luna creciente, el símbolo de las diosas lunares. Hoy la "Virgen" es un símbolo nacional y su imagen que "milagrosamente" apareció en el poncho de Juan Diego es una decoración común en cualquier casa o automóvil mexicano y su santuario es el mas visitado de la cristiandad.

Sin lugar a duda, los orígenes de la leyenda y la imagen son cuestionables. Juan Diego ha sido motivo de controversia al ser discutida su propia existencia por algunos historiadores y por el mismo Abad de la basílica de Guadalupe, Guillermo Schuleburg, quien llegó a sostener que la revelación de la Virgen era un invento. Aun así Juan Pablo II beatificó a Juan Diego en1990

El Abad Schulemburg no es el único clérigo que abiertamente ha declarado a la Virgen de Guadalupe un invento. "Algunos lideres eclesiásticos," informó Associated Press en 1995, "sabían que la aparición de la Virgen de piel morena había sido una fábula creada para permitirles a los indios seguir adorando a su propia diosa. Otros creen que los sacerdotes crearon la historia para facilitar la conversión de los indios mexicanos al catolicismo."

Se creía que las declaraciones de Schulemburg habían sido publicadas en la revista italiana "30 Giorno" primero, pero se descubrió que la nota del Giorno estaba basada en una entrevista "meses antes" (Reuters) de la revista católica mexicana conocida como Ixtus. Reuters reporto que "en esa entrevista--cosa que todavía afirma Abad -- Schulemburg dijo que Juan Diego simbolizaba un matrimonio entre el catolicismo y las religiones indígenas tradicionales y que la beatificación reconocía un "culto" y no a una persona real."

No paró allí y llevó su causa al Vaticano diciendo: "La existencia del indio Juan Diego no ha sido demostrada; podríamos obtener muchas firmas de eclesiásticos preparados, así como de laicos intelectuales que avalan esta carta, pero no queremos provocar un inútil escándalo", advirtió en la misiva quien, irónicamente, estuvo al frente del templo mariano durante 34 años.

Además de Schulemburg, que a lo largo de todo ese tiempo tuvo la misión de ser el guardián de la fe guadalupana, también firmaron el documento Carlos Warnholtz, arcipreste del mismo santuario durante casi todos esos años; Manuel Olimón Nolasco, historiador y catedrático de la Universidad Pontificia de México (UPM), y Esteban Martínez, ex-director de la Biblioteca de la Basílica.

AP también reportó "pequeñas protestas" cuando las declaraciones fueron hechas publicas y que los "manifestantes pintaron graffiti en las paredes de la iglesia demandando la renuncia del Abad". Poco después Schulemburg renuncia. Esto demuestra que aunque la iglesia llegara a ser honesta y revelara todas sus mentiras, los crédulos no lo aceptarían y se revelarían contra los creadores de las fábulas. Realmente los religionarios han creado su frankenstein que los perseguirá y finalmente serán la causa de su debacle como en la famosa novela.

Pero estudios recientes de la imagen han alimentado aún más las dudas sobre el supuesto milagro, según Leoncio A. Garza-Valdes, de 61 años, quien en 1999 formó parte de un equipo que estudió la imagen.

"El manto de Nuestra Señora de Guadalupe no es una pintura sino tres pinturas, y una de ellas está firmada y fechada. Así es que no se trata de una imagen milagrosa; fue creada por el hombre", dijo Garza-Valdes para la edición del domingo de San Antonio Express-News.

Garza-Valdes, cuyas conclusiones fueron publicadas la semana pasada en la revista Proceso, cree que la imagen de la Virgen no es de origen sobrenatural, y que la figura de Juan Diego es una creación de la Iglesia de la época de la Conquista.

"Deseamos detener la canonización de Juan Diego", dijo Garza-Valdes. "La Iglesia está cometiendo un disparate. Yo soy católico y guadalupano, pero no soy aparicionista, y no creo en Juan Diego", señaló. Tras detallar el estudio de las tres pinturas, Garza-Valdez señala que cree que la imagen original es la misma de una bien conocida estatua de la basílica de Extremadura, en España. Además, señala que las iniciales del artista M.A. ó Marcos Aquino --un personaje histórico--pueden verse en un extremo de una de las pinturas, cerca de la fecha 1156. La Canonización del personaje se esperaba en el año 2002.